lunes 9 de junio de 2008

Viaje al pasado


Cuando me desperté no tenia ni idea de donde me encontraba, lo único que sabia era que mi coche ya no estaba allí,¿me lo han robado? me pregunté. Yo permanecia tendida en la hierba húmeda, debajo de un árbol de cuyas hojas caían gotas de rocío sobre mi rostro. Me hallaba a la orilla de un camino de tierra ¡Ni rastro de la carretera comarcal! Me ergui lentamente y divisé el panorama que tenia ante mis ojos. Me encontraba en una extensa pradera, un paisaje verde y fresco con mariposas aleteando por encima de las rojas amapolas y a lo lejos, montañas con forma de olas.

Miré hacia el cielo, estaba despejado, sin ninguna nube, y el sol radiante se asomaba por las montañas. Seguí mirando lo que me rodeaba y fue entonces cuando vi un castillo muy apartado de donde me ubicaba. No tenia otra alternativa que dirigirme hacia allí, ya que me encontraba sola en este extraño lugar. No sé cuanto tiempo pasó hasta que por fin llegué a dicho castillo. Al acercarme descubrí que se trataba de un pequeño pueblo. El sol ya calentaba desde lo alto del cielo. Un puente de piedra se alargaba hacia la puerta del palacio que se situaba en medio del pueblo, rodeado de casas pequeñas de dos pisos.

Los habitantes de aquel pueblo parecían celebrar una fiesta tradicional. Algunos iban montados a caballo con armaduras de hierro y espadas largas y afiladas. También paseaban por los caminos carrozas, y decenas de mercados llegaban hasta el final de las calles. Algunos vecinos se me quedaron mirando con expresión de asombro en sus caras.

Al ver que no decían nada pregunté:
-¿Que lugar es este?- La gente murmuraba entre sí.
- ¡En mi vida he visto tales prebendas ni peinado igual! Mujer sois una dama muy peculiar,¿es de allende nuestras fronteras? Sera mejor que nos acompañeis con nuestro rey.
-Pero...¿Que es este lugar?!No entiendo nada!-exclamé indignada.

Un tipo me agarró del hombro y me dijo suavemente:
-Acompañadnos señora. Fue entonces cuando creí comprender la situación en la que me encontraba.
-¡Espere un momento!-protesté.¿En qué año estamos?
-En 1329 claro está-contestó el rey desde las grandes puertas del castillo con una sonrisa en su rostro.